Sin lugar a duda es necesario tener recursos para existir en esta vida. Pues el sistema económico-social actual así lo dicta. Si no tienes dinero, crédito o propiedades no puedes comprar lo que necesites o quieres adquirir. Hay que pagar para comer, para vestir y aun para dormir. Dios mismo dice que tenemos necesidad de estas cosas. Mt. 6:32 “Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”. Por eso es que el Señor nos exhorta a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia. Pues eso es lo esencial y principal sobre todas las cosas. Muchos se esfuerzan y aun se sacrifican para tener riquezas y posesiones materiales y algunos descuidan lo más importante. La relación con Dios, y hasta menos precian lo espiritual. Rechazan el regalo más grande y supremo de este mundo que Dios el Padre a dado a la humanidad. Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.”

¿Y yo te pregunto quieres vivir una vida prospera aquí en la tierra, sin que te falte nada?

Protegido por el Creador del Universo y asegurado con bien por la eternidad. Pues si tu respuesta es sí, lo primero que debes hacer es aceptar a Jesús como tu Salvador y reconocerlo como tu Señor.

Así iniciaras un viaje realmente extraordinario y próspero. El plan de Dios es perfecto y el mejor para su creación. Al entrar en esta relación somos coherederos con Cristo del reino de Dios. Para entender este concepto debemos conocer un poco la historia bíblica, Dios llamo a un hombre el cual es Abram y le ofreció una promesa, pasado el tiempo Dios inicio su plan y Abram hizo su parte, creyó a Dios. Además de obedecerle trajo el diezmo de todo lo que adquirió a Melquisedec sacerdote del Dios Altísimo y este bendijo a Abraham. Y de Abraham se establece el pueblo de Dios escogido de entre los pueblos para hacerlo suyo. Gn. 14:17-22; como puedes ver este acontecimiento significativo inicia la prosperidad, seguridad y bendición de los patriarcas del pueblo de Israel. Todos ellos diezmaron al Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra. Jacob dijo en Gn. 28:22 “Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

El diezmo es una porción numérica de un todo. Es el 10 % de tus ingresos. Esta porción es de Dios. Le pertenece al Señor. Mientras más rápido entiendas que es de Dios, te será más fácil desprenderte de ella. Dios te bendice, para que seas de bendición. El 90 % que el Altísimo te deja manejar y administrar es suficiente para ti, tu familia y para ser de bendición a otros. El avaro y el mezquino no pueden entender este principio del reino. Ellos quieren más para almacenar y para su propio deleite y no toman a Dios en cuenta para sus decisiones financieras. Lucas 12:16-21, la biblia los llama necios.

En Malaquias capítulo 3 Dios establece una conversación con el pueblo de Israel. En los primeros versos podemos ver que Dios le menciona brevemente una de las obras que hará el Mesias en su manifestación. Hará justicia al limpiar la ofrenda de oro y de plata. Y atraerá al pueblo otra vez a Jehová Dios. Para que entiendan, que han hecho mal, el verso 9 dice cuál es el mal. Pero también les dice como resolver su actual condición, Pues estaban bajo maldición. En el verso 10. “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa, y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.

La invitación es clara y sencilla. Y debemos hacerlo voluntariamente pues Dios ama al dador alegre según 2 Corintio 9:7. Él nos reta no solo a entregar los diezmos y ofrenda, sino también a probarlo. Aqui la palabra probadme es como sinónimo de punta a vela a ver si no lo hago, chequéame y veras.

Dios dice, quieres experimentar en tu vida mi completa bendición, de vuélveme el diezmo y dame la ofrenda y tu verás lo que hare en ti y para ti. Pues en el verso 11 continua el Señor con su promesa y dice “Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Es valido creer que Dios está en control de todas las cosas. Pero también es necesario explicar que nuestras decisiones tienen resultados y consecuencias de acuerdo a la situación.

Observa por ejemplo un agricultor en una de su más simple función, la siembra. Si siembra poca semilla poca producción obtendrá. Pues esa es la ley de la siembra y la siega. Aun así, la biblia también lo explica. 2 Corintio 9:6 “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.

En la promesa de Malaquias, Dios se compromete a proteger tus frutos para que los puedas disfrutar y negociar, verso 12 dice, “Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Este principio que estamos hablando es esencial para la prosperidad económica. Pero aun así algunos creyentes no lo siguen, ya sea por miedo, desconfianza o ignorancia. Y hay otros que, por voluntad propia, por no decir desobediencia pierden esta gran bendición. El diezmo no te pertenece es de Dios. Entre estos creyentes hay quienes reclaman que el diezmo era para el Antiguo pacto, dicen que no estamos bajo la ley. Que ya eso de dar el diezmo ha sido abolido pues estamos bajo la gracia.

Este argumento no es firme pues Jesús dijo hablando del diezmo en Lucas 11:42 Mas! ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.

Podemos ver que Jesús confirma que hay que hacerlo, dar y traer el diezmo en correcta y justa manera y como agradecimiento a Dios.

La promesa de Malaquias 3:10, se tiene que emparejar con Proverbios 3:9-10 que dice, “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto”.

El traer y el honrar muestra una condición que tiene que ver con el corazón del individuo, especialmente del creyente.

Cuando el corazón del individuo esta agradecido mostrará contentamiento y generosidad, su ofrenda a Dios no es escasa ni obligatoria, sino generosa y abundante pues quiere agradar al Señor. Dara su ofrenda de acuerdo a como Dios lo haya prosperado. O sea, si Dios te ha dado corderos y ovejas. No vas a traer palomas de diezmos ni de ofrendas, sino que sus diezmos serán ovejas y corderos. Así que de acuerdo con la proporción de la bendición de Dios en tu vida así también debe ser tu generosidad.

Algunas veces esto ocurre en el creyente cuando no está bien instruido en el consejo bíblico. Aqui entra la obligación de los maestros, pastores y lideres de la Iglesia de enseñar y ser ejemplo a sus hermanos en el Señor, amigos y conocidos en la congragación. Cuando tus enseñas debes repetir y reafirmar la verdad para que penetre bien en las fibras de la mente y haga morada en el corazón.

Viviendo en un sistema capitalista y siendo el egoísmo nuestro primer impulso de querer controlar lo que adquirimos y ganamos. Es razonable decir o pensar, lo mío es mío. Pero este razonamiento es una mala actitud que procede del corazón. Y muchos pierden su bendición y la oportunidad de progresar hasta lo máximo. Es verdad que trabajamos y nos sacrificamos levantándonos temprano para llegar a tiempo, dedicamos esfuerzos y habilidades en este deseo. Pero si meditamos correctamente es Dios el Señor quien nos da la fuerza, habilidad y el tiempo para lograr estas cosas.

Tener cosas, como propiedades y dinero no es malo, tratar de adquirir posesiones materiales es parte de esta vida pues hay tiempo para todo debajo del Cielo. Pero este deseo debe ser balanceado. Aqui me refiero; a no aplastar a otro para yo lograrlo. Hacer lo incorrecto para llegar.

O como algunos hacen usando métodos ilegales porque el sistema actual lo permite por debajo de la mesa.

Nosotros los cristianos debemos vivir en verdad, con integridad y justicia.

Por eso el Señor le dice al pueblo de Israel, me habéis robado. Ellos estaban acostumbrados a hacer lo incorrecto, la maldad era su forma de obrar. Aun teniendo la ley mosaica y todos sus preceptos, ellos deshonraron a Jehová Dios.

Actualmente, he visto creyentes que escasean de cosas materiales están pasando dificultades y tienen problemas financieros. Por qué no tienen la cobertura de las bendiciones de Dios.

La biblia dice que no he visto el justo desamparado ni su cimiente que mendigue pan.

Esta verdad aplica a todos aquellos que proceden cautelosamente a probar al Señor.

En otras palabras, da tu ofrenda y trae tus diezmos y espera en el Dios que es dueño de la plata y del oro.

Written by : Samuel Vizcarrondo

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